Soplan vientos de cambio en la industria del automóvil, especialmente en cuanto a los coches personales. Lo que hemos visto tras la pandemia es que la gente quiere coches más ecológicos, más flexibles, pero también más coches compartidos. Hay apetito por algo nuevo.

Si algo es seguro, es que los coches del futuro seguirán necesitando alguna copia de llaves, pero todo parece indicar que estamos en medio de una de las disrupciones más rápidas y profundas de la historia de la transportación. Pero no hay nada mágico en ello, pues todo está impulsado por la economía.

¿Cuál es el futuro de los coches particulares?

¿Es el fin de los coches particulares?

Existen varias tendencias que cuestionan la preeminencia del coche particular. Los coches se están volviendo más caros, solo para cumplir con la normativa. Y esto impulsa el mercado de los coches más ecológicos, especialmente con las ciudades están haciendo más difícil la vida a los conductores.

Y si bien las grandes ciudades ofrecen una amplia gama de opciones de transporte público, no se tienen las mismas facilidades en los suburbios y las zonas rurales. En estos lugares no hay nada que sustituya al coche, por el momento.

La generación más joven ha abandonado en mayor medida el coche, orientándose hacia el uso compartido y hacia otro tipo de movilidad.

¿Cuáles son los retos de la electrificación?

La UE quiere eliminar los coches contaminantes para 2035. El plan establece el objetivo de reducir las emisiones de los coches nuevos en un 55% para 2030, en comparación con los niveles de 2021. También exige que todos los vehículos vendidos a partir de 2035 sean de cero emisiones

Aunque existen alternativas, los coches eléctricos son actualmente la principal opción disponible para cumplir los requisitos. Pero esto implicará una expansión drástica en la infraestructura de recarga en los estados miembros.

Muchos expertos ponen en duda que los esfuerzos conjuntos sean suficientes para cumplir el ambicioso objetivo de abandonar los motores de combustión en 2035. Y eso, sin contar los retos de crear una economía circular alrededor de las baterías.

¿Está el coche sin conductor a la vuelta de la esquina?

Aunque muchos de los coches actuales ya están equipados con sofisticados sistemas de asistencia a la conducción, aún no existen (ni se permiten) vehículos sin conductor en Europa. Los expertos creen que es tecnológicamente factible, pero existe una necesidad de infraestructura, regulación y aceptación pública.

En todo caso el coche sin conductor parece ser el futuro de los servicios de movilidad, más que de los coches particulares. Es precisamente en este tipo de servicios donde se puede amortizar de forma más efectiva el coste extra en el coche.

La autonomía requiere una mayor conectividad, incluida la capacidad de los coches para recibir información sobre el tráfico o el tiempo y comunicarse con otros vehículos.

Por ello, la industria automovilística se aleja cada vez más de la fabricación convencional para convertirse en actores de alta tecnología que ofrecen soluciones basadas en las tecnologías de la información.

¿Será divertido conducir el coche del futuro?

La conectividad será crucial para que los fabricantes de automóviles se distingan de sus competidores. Todos decimos que todos los coches están conectados, pero hay diferentes tipos de conectividad. Y la experiencia a bordo puede ser muy diferente de un coche a otro, y lo será más en el futuro.

No se trata sólo de nuevas tecnologías, sino de nuevas experiencias. Y es interesante ver el cambio. La innovación en el coche se está volviendo hacia el interior del mismo, y no tanto hacia el motor, como ocurría antes.

Sean como sean los coches del futuro, es muy posible que el placer en la conducción esté garantizado.

Por admin

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